No más juego
Texto:Fernando Castro Flórez
“Ni el desierto ni el juego son espacios libres: son espacios finitos, concéntricos, que crecen en intensidad hacia el interior, hacia un punto central: el alma del juego es similar al corazón del desierto —espacios de predilección, espacios inmemoriales en el que las cosas pierden su sombra, el dinero su valor— y la extrema rareza de las huellas y su significado conducen a los hombres a buscar la instantaneidad de la riqueza”.[…]
Una fotografía de Ángel Marcos nos muestra una acumulación increíble de máquinas tragaperras y un muro, precariamente apuntalado, que delimita un espacio en construcción; se trata de una revelación de lo que Rem Koolhaas ha llamado espacio basura fruto, según su lúcida intuición, del encuentro entre la escalera mecánica y el aire acondicionado en la incubadora del pladur. Ese sitio sellado que fomenta la desorientación (plagado de espejos y superficies pulidas) responde a la lógica del más es más. “El espacio basura es como estar condenado a un jacuzzi perpetuo con millones de tus mejores amigos… Es un enmarañado imperio de confusión que funde lo elevado y lo mezquino, lo público y lo privado, lo derecho y lo torcido, lo atiborrado y lo famélico, para ofrecer un mosaico ininterrumpido de lo permanentemente inconexo”13. Espacio abovedado e histérico, amnésico y pseudo-histórico, algo palaciego pero desolador. Esas “megaestructuras” son, incluso para los arquitectos, entrópicas: dado que es interminable, siempre hay goteras en algún lugar del “espacio basura”. Los flujos vertiginosos hacen de estos no-lugares potenciales pocilgas y, como todos sabemos, están en proceso de continua remodelación. Da la sensación de que carecen de toda lógica o que tan sólo están pensados para marear al que, inevitablemente, transita por ellos14. Pero en el caso de los casinos no se trata únicamente de amortiguar al sujeto de paso, antes al contrario, hay que excitar su voluntad de juego, es necesario que termine por ser un adicto.

La actitud de Ángel Marcos en medio de la vorágine de Las Vegas es la del antropólogo o, en otros términos, la del merodeador. Apenas fotografía dentro de los casinos, prefiere deambular por las aceras y apartarse del bullicio para conseguir contemplar todo ese espectáculo como un paisaje del desconcierto. Contempla los coches que circulan con ansiedad junto a un neón con una copa de cóctel que se inclina, cae la tarde y una oscura figura camina cerca de un zapato de tacón iluminado por bombillas de colores, en la entrada del Flamingo vemos como se repite la publicidad de un humorista y de una atractiva mujer pero da la impresión de que todo eso va a quedar atrás. El fotógrafo como un Ulises contemporáneo sortea todas las “tentaciones” desde el fast-food del McDonald´s al remake de los Beatles que ofrece The Miracle. Fija su objetivo en unos coches aparcados cerca del Riviera bajo una luz diurna criminal y acaso sofocado por el estruendo visual sin pausa dirige sus pasos a las afueras y descubre el cementerio de los letreros. También Bruce Bégout reparó en la potencia plástica de esos letreros luminosos que se acumulan tras el Boneyard: “De estas carcasas inoportunas, colocadas unas al lado de las otras sin orden ni concierto, se desprende sin embargo una extraña impresión de armonía”15. En Las Vegas el rótulo es, de forma manifiesta, “más importante que la arquitectura”16. El propio edificio no es otra cosa que un anuncio. Allí se vive de la alucinación súbita que proporciona el neón, desde el ramo del Flamingo a la bella vaquera que sube y baja con gracia la pierna.[…]
[..] “Detrás de la ciudad la única transición entre el Strip y el desierto de Mojave es un vertedero cubierto de latas de cerveza oxidadas”40. Contemplo una fotografía de Ángel Marcos que atrapa un letrero fragmentado que está colocado, azarosamente, sobre una calavera gigante de pirata. La casualidad hace que el resto legible sea SIN. Una ciudad que es un desierto móvil, una escenografía múltiple iluminada por neones de locura, impone el juego del hastío41. “Nadie lo hace mejor”: una verdad desnuda.
::MENTES-INQUIETAS::

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