DALÍ ATERRIZA EN EL MUSEO SOUMAYA (MÉXICO)

27 04 2008

«Dalí», en catalán, es homófona de «deseo»,
y yo soy el símbolo de todos los deseos del mundo.
El deseo de poseer la vida en su totalidad,
de rebasarla, de reinventarla –sin la muerte–.
En el espacio de los sueños.

Salvador Dalí

El cosmos surrealista en bronce de Salvador Dalí se exhibe en la Ciudad de México esta primavera. El Antiguo Atrio del Templo de San Francisco y Museo Soumaya en Plaza Loreto se volverán espacios lúdicos y oníricos del genio español.

Se presentan catorce volúmenes fundidos en vida del autor: Mujer en llamas, Alicia en el país de las maravillas, Perseo. Homenaje a Benvenuto Cellini y Cristo de San Juan de la Cruz, en el Atrio de San Francisco. Diez esculturas más se albergan en la sede del Soumaya: Gabinete antropomórfico, Danza del tiempo i, Elefante espacial, El unicornio, San Jorge y el dragón, La mujer del tiempo, Venus espacial, El guerrero surrealista, La visión del ángel y Newton surrealista.


En sueños y juegos Dalí deja ver sus pavores y deseos, fobias y liberaciones. Las profundidades de su mente son el origen de sus famosos relojes blandos, mujeres y hombres con cajones, elefantes sostenidos sobre patas delgadísimas, Cristos suspendidos en el tiempo… iconos todos del siglo xx.
En el Atrio de San Francisco y en Plaza Loreto, las esculturas del artista derriten el pasado y la modernidad en la Ciudad de México para encaminarnos al mundo surreal.

Dalí fue más allá de la pintura. Diseñó revistas como Minotauro o Vogue, entre otras. Realizó vestuarios de teatro, ballet y ópera. Como decorador transformó además de las propias, la casa de Helena Rubenstein, reina de los cosméticos. Creó objetos surrealistas funcionales, como el sofá de Mae West o los teléfonos langosta. Llevó el Surrealismo a la pantalla grande con El perro andaluz y La edad de oro en mancuerna con Luis Buñuel, e intervino en guiones cinematográficos con Groucho Marx, Alfred Hitchcock y Walt Disney. Fue ilustrador de historias de la cultura universal, como Don Quijote de la Mancha de Miguel Cervantes de Saavedra, la Divina Comedia de Dante Alighieri, La vida es sueño de Pedro Calderón de la Barca, Macbeth de William Shakespeare, la autobiografía de Benvenuto Cellini, los Ensayos de Michel de Montaigne, Los cantos de Maldoror del conde de Lautréamont, Alicia en el país de las maravillas de Lewis Carroll. Su inquietud vanguardista lo llevó al terreno de la publicidad y así creó imágenes para medias o perfumes, y el logotipo de la ya tradicional paleta Chupa-Chups, entre otros. Se sumó a los avances tecnológicos de la fotografía para explorar imágenes surrealistas. Manifiestos, artículos, ensayos, autobiografías, panfletos, poesías, correspondencia… ocuparon la pluma y la imaginación de este prolífico artista. En el torrente de versatilidad, buscando la cuarta dimensión de un tiempo sin fin y convirtió los sueños en esculturas.

Los cuarenta y dos, recién incorporados a la colección de Museo Soumaya, surgieron de la persistencia de las obsesiones de Dalí que habían iniciado en su juventud y que lo dominaron hasta el final de su vida.

Consistencias blandas, muletas, cuerdas o esferas suspendidas, imágenes dobles o múltiples fueron medios de una realidad que consideró más completa y verdadera al evocar al inconsciente.

Salvador Dalí leyó los textos de Freud en castellano en 1922 cuando ingresó a la Residencia de Estudiantes en Madrid. Dos años más tarde conoció el Manifiesto de André Breton y abrazó al Surrealismo.

::MENTES-INQUIETAS::

Anuncios

Acciones

Información

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s




A %d blogueros les gusta esto: