DAYNA KURTZ

23 09 2009

A la venta el 28 de Septiembre

“¿Me reconocerías después de haber estado tan lejos?”. Este es el comienzo de una de las canciones, “Invocation”, de su nuevo disco American Standard. El estribillo de la canción es un ruego “Mamá, déjame volver a casa”. Dayna aclara: “Pedí la ayuda de los dioses en el comienzo de una maratónica sesión de escritura que dio a luz a la mitad de este disco. Podría ser atea, pero soy escritora primero, y como tal somos muy  upersticiosos. Pienso que las escrituras sagradas y las diosas son mucho más sexys que las deidades corrientes y molientes”.

Después se lanzaron a la carretera para el resto: primero a “Ardent Studios”, en Memphis, para grabar con Sun Records y el legendario Sonny Burgues y su banda, the Legendary Pacers. Dayna recuerda a carcajadas aquella grabación de una banda que permanece unida desde 1961: “¡Fue genial! Y desde allí nos fuimos a Nueva Orleans para registrar “Election Day” con la banda de música Nightcrawlers (con la ayuda del pianista John Gros y el guitarrista Paul Cebar). Realmente quise capturar el alivio y la alegría que todos nosotros sentíamos en las calles en el día de elecciones. Y una banda de música es una fiesta al instante en la calle. Es difícil no bailar cuando una gran banda de música está tocando”.

Todo esto quiere decir que Dayna Kurtz no es una recién llegada. Es más, lleva más de diez años dando conciertos y siguiendo la estela de los músicos desde antes de que apareciera el registro sonoro: dar a conocer sus canciones y exponerlas al público. La edición de discos ha sido, hasta ahora, algo secundario, ni tan siquiera una meta.

Ya en 1997, sus compañeros, alertados por lo que se avecinaba, la eligieron mejor compositora del año y la compañía Bug Music (Johnny Cash, Ryan Adams, Buddy Guy, Los Lobos, Wilco) se hizo con los derechos de edición de sus canciones, aunque ella prefirió seguir con sus recitales o retirada en el molino en el que vive y encuentra inspiración, en una ciudad al norte del Estado de Jersey.

Pero ya han pasado más de tres años desde su última grabación completa (Another Black Feather). Dayna explica el porqué de tanto tiempo: “Nunca he pasado más de un mes sin necesidad de encerrarme en un estudio. Así que compré una casa en las montañas y un pequeño equipo de grabación, aunque no lo saqué de la caja hasta después de seis meses. Luego me apliqué y fui aceptada en algunas clases de poesía en la Nueva Escuela en Nueva York, algo que siempre había querido hacer. Por muy raro que suene, y a pesar de haber vivido siempre enamorada del rock and roll y el rockabilly, por primera vez en mi vida tomé unas lecciones de guitarra para aprender a tocar como mis nuevos héroes. Además, en esos años llegué a conocer un poco mejor al gran tipo con el que me casé, cociné y cultivé un huerto”.

No obstante, en estos años Dayna Kurtz se ha mantenido también ocupada grabando discos para otros artistas como el que hizo con Randy Krafton titulado “Mmm… Gumbo” para la Dutch Universal Recording. También, grabó y produjo un vinilo tributo a Hazel Dickens con Brooklynite, Mamie Minch, así como otros cuantos vinilos con Keren Ann y My Brightest Diamond. “Fue una temporada brillante. Me siento bastante afortunada por tener esta clase de libertad al saber que tengo la posibilidad de abandonar viejos convencionalismos, aprender a hacer nuevas cosas, tener alguna diversión y recargar”.

Dayna, que se define a sí misma como un “animal de carretera” ha pasado esta última década conociendo las pequeñas salas de conciertos de su país y sus ciudades, recorriéndolo en coches de segunda mano y enfrentándose a audiencias ruidosas que no sabían quién era, pero a las que conseguía acallar desde la primera canción. Ha hecho giras sola y abriendo para otros artistas como Chris Whitley, Richie Havens, B.B. King o Ladysmith Black Mambazo.

Si representa tan bien la música del último siglo, es porque su voz tiene el calor y el compás de las viejas divas del jazz, como Billie Holiday, Betty Carter o Nina Simone, del blues, como Bessie Smith, o del soul, como Aretha Franklin. A ello se le debe añadir el efecto dramático que sólo Tom Waits o Marianne Faithfull poseen, la belleza de los textos de Suzanne Vega, el ingenio poético de Leonard Cohen, la intensidad de Jeff Buckley y Van Morrison, ecos de Patti Smith, Laura Nyro, Joni Mitchell. Pero, por mucho que evoque a otros, Dayna Kurtz no suena a nadie más.

“American Standard” muestra una Dayna más directa, la más fuerte y enérgica que hemos escuchado hasta ahora. Y, de una manera extraña, la palabra que mejor describe sus carátulas, a menudo alarmantes, es original. Dayna llegará a España dentro de poco.

No la pierdas de vista, no sea que decida tomarse algún tiempo libre para aprender nuevos trucos.

::MENTES-INQUIETAS::


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One response

16 10 2009
Lumpen

Hola, el disco es muy bueno. En nuestro blog hacemos una crítica sobre él:

http://lumpen00.blogspot.com/2009/10/american-standard-dayna-kurtz-2009.html

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